ACTIVIDAD ANALIZANDO ENSAYOS ARGUMENTATIVOS
E.U. GUARDA EL GARROTE
Desde el estallido
de la primera Guerra Mundial, Estados Unidos ha utilizado sin contemplación y en
más de 115 oportunidades las sanciones económicas como instrumento de persuasión.
Sin embargo estas, una de sus más temidas armas no militares, han comenzado a
desactivarse en contra, incluso, de la tendencia reciente que indicaba a todas
luces que el mecanismo iba in crescendo (E.U. usó el arma 61 veces sólo de 1993
a 1996).
Por: SERGIO GOMEZ MASERI
28 de
junio de 1998
Aunque ya diferentes organismos del
gobierno estadounidense habían dado directrices al respecto, fue el propio
presidente Bill Clinton quien en una entrevista la semana pasada con la cadena
CBS le dio vida al rumor.
Estoy
desencantado con las sanciones. Creo que E.U. la está utilizando en exceso como
herramienta de política exterior, dijo Clinton, que sin embargo aclaró que las
sanciones podrían ser útiles siempre y cuando se aplicaran por la comunidad
internacional en su conjunto.
Pocos días antes de esta inusual declaración
el mandatario dio un firme paso en esta dirección. Tras 20 años de tensas
relaciones con el régimen fundamentalista de Irán, Clinton ondeó la bandera de
la paz anunciando que había llegado la hora de la verdadera reconciliación.
Atrás
parecían quedar dos décadas de un violento embargo económico, las amenazas del
terrorismo islámico contra el Gran Satán y el resentimiento, que aún vive en el
imaginario estadounidense por la violenta toma de la Embajada de E.U. en
Teherán en 1979 tras la caída del Sha en la que 52 ciudadanos de este país
tuvieron que soportar 444 días como rehenes. Y aunque para muchos analistas es
obvio que existe un gran interés por apoyar al moderado y reformista gobierno
del presidente Mohamed Jatami, el cambio de método es evidente.
El nuevo camino La nueva estrategia,
bautizada por la última edición de la revista Time como la diplomacia de la
rama de olivo , ha traído consigo acciones inmediatas. Clinton decidió hace poco levantar la
prohibición de que ciudadanos iraníes pisaran suelo estadounidense y vetó el
viernes un proyecto de ley por contener criterios inflexibles e indiscriminados
que habría impuesto automáticamente sanciones a cualquier gobierno o empresa
extranjera que suministrara tecnología militar a Irán.
El
caso de Irán no es el único. A Cuba, por ejemplo, tras 40 años de embargo y muy
a pesar de la ley Helms Burton de 1996 que endurece aún más las sanciones, el
gobierno de E.U. decidió aliviarle la carga autorizando vuelos humanitarios a
La Habana, restableciendo el envío de remesas desde Estados Unidos a la isla y
agilizando los procedimientos burocráticos para la venta y envío de
medicamentos.
En
la misma línea está el nuevo enfoque multilateral que este gobierno quiere
imprimirle al tema de las luchas antidrogas y el acuerdo amistoso logrado con
los países europeos que pretendían demandarlo ante la Organización Mundial del
Comercio (OMC), si persistía en la intención de sancionar a aquellos países que
negociaran con Cuba y Libia.
A
tal grado ha llegado la convicción de que hay que cambiar de rumbo, que el propio presidente Bill
Clinton nombró recientemente a un grupo de expertos del Departamento de Estado
para que reexamine a fondo la política de sanciones internacionales.
Según
Stuart Eizenstat, subsecretario de Estado para Asuntos Económicos y encargado
del proyecto, la administración Clinton es consciente de la necesidad de un
cambio en este frente y por lo tanto ha decidido desarrollar una serie de
principios y opciones políticas que se ajusten a la realidad.
E.U.,
de acuerdo a Eizenstat, sólo debería recurrir a las sanciones cuando las otras
opciones diplomáticas hayan sido descartadas y buscando siempre apoyo
internacional.
En
el Congreso el asunto también se está moviendo. Hace dos semanas el senador
Dick Lugar presentó un proyecto de ley impulsado por 20 senadores y 50
representantes que de ser aprobado obligaría al Gobierno a realizar un estudio
sobre el impacto de las sanciones antes de utilizarlas.
El
fondo del asunto Este giro no se produjo de la noche a la mañana. De un tiempo
para acá, E.U. ha comprendido que su visión unilateral de castigo no tiene un
eco positivo en el resto del mundo. Naciones Unidas, la Unión Europea, el Grupo
de los No Alineados, Ongs y diversas organizaciones de comercio han rechazado de
plano lo que consideran un mecanismo extraterritorial e intervencionista.
Además,
es evidente que la estrategia no siempre funciona. Cuarenta años de embargo a
Cuba, 20 a Irán y 8 a Irak no han hecho que ni Fidel Castro, ni Saddam Hussein,
ni mucho menos la amenaza integrista cedan un ápice. Por el contrario parecen
haberse robustecido nutriéndose del discurso antiestadounidense. Tampoco
funcionó, a pesar de dos descertificaciones consecutivas, para derrocar al
presidente Ernesto Samper.
En
Washington hay un consenso en general de que las sanciones no funcionan y de
que E.U. está abusando de ese mecanismo , dijo a EL TIEMPO Dan Griswold,
analista del Instituto Cato en Washington.
Pero sin duda lo que más tiene
preocupado al gobierno de Estados Unidos es que la aplicación de sanciones
económicas a otros países, está afectando los bolsillos del Tío Sam.
De
acuerdo a estudios realizados por prestigiosos organismos estadounidenses, como
el Instituto para la Economía Internacional, con sede en Washington, y el Consejo
de Exportaciones, que pertenece a la misma Casa Blanca, en 1995 E.U. dejó de
percibir entre 15 mil y 19 mil millones de dólares en exportaciones y cedió
unos 250 mil trabajos a causa de las sanciones a terceros.
Otro fenómeno adverso corre en contra
de Estados Unidos. Mientras este se dedica a sancionar, sus competidores
europeos o asiáticos se aprovechan de la situación.
El caso cubano En el caso de Cuba,
por ejemplo, el bloqueo comercial de E.U. le ha permitido a países como
Bélgica, Canadá, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, México, Holanda y España
aumentar su comercio con la isla.
Lo
mismo ha sucedido con China, donde Australia, Canadá y Alemania han entrado con
agresividad, dejando a los estadounidenses en desventaja comercial.
En
las sanciones por narcotráfico también hay ejemplos. Un memorando del
Departamento de Estado al referirse a la primera descertificación de Colombia
en 1996, decía que la suspensión de créditos y garantías del Banco de
Exportación-Importación (EXIM), Corporación Internacional de Inversiones
Privadas (OPIC), ambos incluidos en el menú de sanciones obligatorias de la
descertificación le costaron a las empresas de E.U. unos 875 millones de
dólares en contratos que terminaron en manos de competidores extranjeros.
Para
el gobierno Clinton es claro que bajo la coyuntura actual no queda más remedio
que entrar en la honda de las sanciones multilaterales y dejar a un lado, con
el sello de úsese en caso de emergencia , las medidas unilaterales. Y que en
cualquier caso es mejor imponer sanciones a líderes o políticos indeseables que
a toda la población de un país.
Sin
embargo, una cosa es la que piensa Clinton y otra la mayoría republicana en el
Congreso que opina que hoy más que nunca es necesario el Big Stick (Gran
Garrote) de Teddy Roosevelt como estrategia para afianzar la condición de única
potencia del mundo.
La disputa apenas comienza, pero la
Casa Blanca no parece estar dispuesta a doblegarse fácilmente: así lo
demuestran el acercamiento con el odiado Irán y la actual visita de Clinton a
China.
El
Big Stick El padre del mecanismo que hoy revalúa Clinton fue Theodore
Roosevelt, el vigésimo sexto presidente de E.U. (1901-1909), que se hizo
célebre por su política del Big Stick, el Gran Garrote.
Bajo esta premisa, que significaba hablar
suave pero bajo la amenaza de un severo castigo, E.U. se embarcó en uno de sus
períodos más agresivos en política exterior.
En
algunas ocasiones las acciones de Roosevelt fueron sutiles, como cuando detuvo
la posible intervención alemana en Venezuela en 1902 y cuando ayudó a mantener
el equilibrio de poderes en Europa durante las crisis ocurridas entre 1904 y
1906.
Pero en otros usó el garrote sin
reparo. Como cuando apoyó
la revolución con que en 1903 Panamá se independizó de Colombia, o cuando proclamó,
en el llamado Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe, que Estados Unidos
debería ejercer un poder policial sobre Latinoamérica. Esto lo llevaría a la
práctica en 1905 y 1906 interviniendo militarmente en la República Dominicana y
Cuba.
Paradójicamente,
Roosevelt fue el primer estadounidense en ganar el Premio Nobel de la Paz: por
su mediación en la guerra ruso-japonesa de 1905.
TESIS
ARGUMENTOS
CONTRAARGUMENTOS
FALACIAS
CONCLUSIÓN
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